Sentimientos violentos como la rabia a menudo se originan en un punto en el que un movimiento amoroso fue interrumpido a una edad temprana, en el que el niño no sabía cómo seguir.
El odio nos encadena con el perpetrador.
La víctima queda libre del perpetrador cuando se retira.
Al retirarse remite al perpetrador a su propia alma y a su propio destino.
Esa es una forma de respeto. De esa manera la víctima queda libre.
Nunca lo había visto así. Él está realmente muy enfermo. De repente todos pudimos ver que en su cuerpo había empezado a circular algo que hasta ese momento con cada indicación había fracasado.
“Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella.”
(Facundo Cabral)
Lo que más nos gusta (quizás lo único) de nuestros peores momentos es, al menos, poder quejarnos, echar las culpas a otros y sentirnos víctimas del mundo. Es muy relajante decir “tú me hiciste esto”, “tú me lastimaste”, “tú me arruinaste la vida”, “tú me engañaste”, “tú me defraudaste”….
Contamos con sesiones virtuales, accesibes a cualquier parte del mundo con la misma eficacia y sensibilidad que las presenciales. Estamos al servicio de la vida tal como és.