El amor estar lleno y vinculado. Dar y recibir en la pareja

“La relación de pareja es de amor, se da con amor. Uno da con amor, el amor da de vuelta con amor; da un poco más, el otro devuelve un poco más, el intercambio y la felicidad aumenta, el vínculo se profundiza.

El que da demasiado amenaza la relación. No debo dar más de lo que el otro me puede devolver. Hay un límite a lo que se da y lo que se pide al otro. El que da demasiado está en una postura de poder, obligando al otro. Si doy demasiado actúo como una madre”

Algunos se sienten mejores y le dan al otro, incluso más de lo que el otro quisiera tomar. Y cuando el otro quiere darles algo dicen: No. Porque si admiten que también necesitan algo, ya no pueden sentirse mejores o superiores, tienen que admitir que también necesitan algo.”

En la pareja debe darse un intercambio. El hombre tiene que reconocer que la mujer es muy diferente a él, y no se trata de una pequeña diferencia. La mujer tiene que reconocer que el hombre es completamente diferente a ella, incluso con un distinto modo de pensar: él no habla de sus sentimientos. En ese reconocer las diferencias ¿Qué ocurre en una relación de pareja? Que la pareja sabe que son felices: el intercambio de dar y tomar hace feliz. Y cuanto más grande es el intercambio, más grande es la felicidad.

“Si uno hace daño el otro siente la necesidad de devolverle ese daño, y sólo si lo hace se restablece la relación.  

Si estoy herido, deseo herir al otro y hacerle más daño todavía. No es mala intención, es un movimiento arcaico que se desarrolla en el alma. No es maldad, es un proceso elemental que nos vincula con los movimientos primitivos de nuestra historia, de supervivencia de la especie, para tener seguridad con respecto a nuestro grupo.

Este instinto de supervivencia no se debe subestimar. Puede llevar a la destrucción mutua.

En la pareja, algo se puede hacer si uno ha hecho daño: el otro debe vengarse con amor, para salvar la relación. Le hace algo menor de lo que le ha hecho, el otro se sorprende y el amor empieza de nuevo.

Os imagináis a un hombre y a una mujer perfectos ¿serían felices? ¿Necesitan al otro?. Lo que queremos especialmente en nuestra pareja son las pequeñas faltas. Esas son las que hacen a nuestra pareja especialmente amable.

Y esto nos da una ocasión de ser indulgentes, cuando el otro ha cometido un error ¿qué hago entonces? Le recuerdo que yo también he olvidado algo o he hecho algo que le ha ocasionado un dolor. Entonces estoy mirando más lejos, no lo miro a él y el otro se da cuenta de esto y que quizá ya he olvidado lo que hizo y se alegra y la próxima vez será él indulgente conmigo.

He visto que una relación de pareja se logra si cada uno le permite al otro diez faltas. Si nos permitimos sentirlo, notaremos como esto quita peso. Nuestras relaciones tienen que permanecer humanas como la vida cotidiana lo es y entonces se logra el amor.”