El bien y el mal 

Solemos asociar Bien y Mal con bienestar y malestar. Pero “si miramos más cerca, nos damos cuenta que la fuerza que permite que el mundo progrese se fundamenta en lo que calificamos como difícil, malo o grave. Sin embargo, el desafío de la novedad nace de lo que preferiríamos eliminar. Es pues cuando huimos de lo difícil, culpabilizante o beligerante cuando precisamente perdemos lo que queremos proteger: nuestra vida, dignidad, libertad, grandeza. Sólo la persona que hace frente a las fuerzas oscuras y las acepta, está unida a sus raíces y a la fuente de su fuerza. Esta persona está más allá del bien o del mal, está en unión con algo más grande, con su profundidad y su fuerza

Tenemos buena conciencia cuando lo que hacemos mejora la relación con alguien (o con un grupo) que nos importa. Tenemos mala conciencia cuando hacemos algo que perjudica esa relación, de modo que nos sentimos empujados a corregir el rumbo hasta que la relación esté mejor de nuevo.” 

Solemos confundir esta sensación de bienestar-malestar con la noción de Bien y de Mal. Pero el Mal significa a menudo acercarse a un nuevo sistema, romper ataduras, o pertenecer a un nuevo sistema más amplio que el de origen. 

Tener una moral del Bien y del Mal, es tener una moral de exclusión, desprovista de amor, o como dice Hellinger, viviendo un amor estrecho.
El Amor, el amor adulto, lo acepta todo, lo comprende todo, lo incluye todo. 

Estracto de el dossier:
La buena y la mala conciencia. El bien y el mal. El amor 
Brigitte Champetier de Ribes 

Para citas: 832-525-6065
Ana Lilia Hernán – Aspirante a Formador Homologado INSCONSFA Madrid
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