abundancia interior

Si sentimos la abundancia interior constantemente, es seguro que nos llegarán las cosas.

La abundancia les llega solamente a quienes ya la tienen.
Suena casi injusto, pero no lo es.

Es una ley universal. 

Tanto la abundancia como la escasez son estados interiores que se manifiestan en nuestra realidad.

La fuente de toda abundancia no reside afuera de nosotros, es parte de lo que somos.

Reconoce la plenitud de la vida que te rodea: el calor del sol sobre tu piel, la magnificencia de las flores en una floristería, el jugo delicioso de una fruta o la sensación de empaparse hasta los huesos bajo la lluvia.
Encontramos la plenitud de la vida a cada paso. Reconocer la abundancia que nos rodea despierta la abundancia que yace latente dentro de nosotros y entonces, es sólo cuestión de dejarla fluir. 

Al poco tiempo de comenzar a dar, comenzarás a recibir.
No es posible recibir lo que no se da. El flujo crea reflujo.

Ya posees aquello que crees que el mundo te niega, la abundancia.

Pero a menos que permitas que ese algo fluya, jamás te enterarás de que ya lo tienes. 

Tú ya eres abundancia, permite que fluya.

~ Eckhart Tolle