El mismo derecho a la pertenencia

LA PRIMERA LEY DICE:

Nadie que pertenezca a este campo puede ser excluido.
En este campo todos tienen el mismo derecho a estar allí y a vivir.
Ahora, sin embargo, sabemos que en nuestras familias con frecuencia son excluidos miembros que queremos sacarnos de encima. Por ejemplo, niños abortados, niños entregados, a menudo niños discapacitados, a menudo perpetradores de los que queremos deshacernos porque nos avergonzamos de ellos ellos serán excluidos, nosotros pensamos que podemos hacerlo pero esa exclusión tiene un fuerte impacto en ese campo espiritual, pues cada uno que es excluido, cada uno que es olvidado debe ser más tarde bajo la presión de ese campo espiritual representado por otro sin que éste perciba interiormente lo que sucede.

Esto es una implicación, pues en ese campo todos están en resonancia con todos. Cualquier cosa que allí suceda influye sobre todos los demás. Aquí, en este ejemplo, ustedes se dan cuenta de que manera a partir de nuestros conceptos morales nos oponemos a los movimientos del espíritu, nos colocamos por encima de ellos y entonces nos quedamos sin su ayuda. ¿Qué ocurre cuando alguien fue excluido?.
Por ejemplo:
Un niño enfermará más tarde.
En el trabajo aquí nosotros pudimos ver que la enfermedad de ese niño mira a una persona excluida, que esa persona excluida en esa enfermedad toma la palabra y que la enfermedad recién puede curarse cuando la persona vuelve a ser integrada en la familia. ¿Cómo? Con amor. Con el amor de ese espíritu. Esto muestra en que dirección va cuando me refiero a cura espiritual en la vida cotidiana. La sanación se produce cuando nos metemos en ese espíritu, cuando entramos en el movimiento de la dedicación a todos.
La sanación proviene de ese espíritu.