La diferencia entre el castigo y el maltrato es muy grande, en el castigo, evitamos que una conducta inadecuada vuelva a repetirse, por lo cual utilizamos varios medios, desde alejar las cosas que no queremos que agarre, ser determinantes con nuestra orden de “NO” y estar al pendiente cuando la conducta que si deseamos se presente para reforzarla.

El maltrato en cambio, nace del coraje, la desesperación, de dejar crecer la situación para dar paso al grito y al golpe, porque así fueron educados por sus padres y no saben que hay alternativas ó por dificultades para manejar la ira y en algunos casos neurosis no tratadas.

  1. Adultos que crecen con intensos y duraderos sentimientos de miedo, a que lo hieran, lo traicionen, y aprenden a no confiar.

  2. Crecen con una armadura emocional, y no permiten el   acercamiento emocional.

  3. Se odian a sí mismo y se echan la culpa de todo.

  4. Hay una combinación desconcertante de maltrato y amor.

  5. No saben manejar, el enojo, la cólera y las conductas agresivas

Y la situación no termina ahí, existe otro factor: el que maltrata PASIVAMENTE, aquella persona que sabe que sucede este maltrato y no hace nada, no estoy hablando de los vecinos (aunque es importante hacer algo al respecto) estoy hablando de la pareja que con frases como: “No le hagas caso”, “Pórtate bien, que te cuesta”, “Haz lo que te dice y no te va a pasar nada”, “¿Qué quieres que haga es tu padre (tu madre)”, “comprende viene cansado, está deprimida, así es su carácter”.

Las secuelas pueden ser tan graves que dejarán marcas en el carácter del hijo muy difíciles de sanar, esto repercute en todas las areas de su vida futura, se relacionará con parejas abusivas y co-dependientes.