Traemos una informacion ancestral no somos una generación espontánea.

Entonces esta información que nos envuelve, ¿Como poder aclararla y ponerla en orden?.
Porque con tanta información de los sistemas familiares hay un desorden inconsciente en el que no sabemos quién tiene un lugar específico en el sistema, porque de él no se habla nunca.

Entonces las constelaciones familiares son un método para traer a la memoria del alma a aquellos que han sido excluidos, olvidados, porque ha habido muchísimo dolor alrededor de su vida o de su muerte.


¿Cómo funciona poner orden en este desorden inconsciente que nosotros expresamos en cada sistema familiar? Porque esto es para todos y lo que ha estado desordenado lo que no se concluyó en su tiempo sigue repitiendose.

Porque en el alma del sistema familiar, en la información que moldea el sistema familiar no hay un orden en la memoria del propio sistema no nos hemos dedicado a ordenar.

Tu abuelo fué así, tu abuelo hizo esto, murió por esto y aun así dejó esto…. etc..

Y generalmente no se ha hecho esto por miedo al dolor, entonces es más fácil olvidar, enojarse o hasta maldecir para no enfrentarse al dolor.

Y ante esto Bert Hellinger, a través de este método de las constelaciones familiares, descubre estas dinámicas que son básicas en los sistemas familiares, que el llama los ordenes del amor.

 

LOS ORDENES DEL AMOR SON:

1- No Excluidos 

2- Equilibrio entre dar y recibir

 3-Orden de gerarquía

Constelaciones Familiares Houston – Ordenes del Amor

NO EXCLUIDOS:

 

La pertenencia al sistema familiar, que ya está marcada desde nuestro inicio, desde el inicio de la consepción, sino hay un lugar en el útero, sino hay una pertenencia, no podemos crecer, ni desarrollarnos, desde ahí, necesitamos un lugar. Pertenecemos al útero de nuestra madre y a nuestro padre y pertenecemos a ambas familias de nuestro sistema familiar, pertenecemos a lo que  viene del sistema del padre y lo que viene del sistema de la madre, que se conjunta en nosotros.
Que es tan obvio y que muchísimas veces olvidamos, esta pertenencia la cuestionamos muchísimo en la familia, somos como la punta de un triángulo, atrás mamá y papá y yo como punta de lanza enviándome a la vida.

Negociamos con la pertenencia cuando la pertenencia es algo inherente.
Pertenecemos al sistema familiar lo veamos o no lo veamos, nos guste o no nos guste.

 

Una vez establecidos los vínculos, los vínculos permanecen por siempre, la relación puede acabar, pero no el vínculo.

JERARQUÍA:
El que llegó antes pertenece y se agradece el espacio que dejó, aún cuando sea un divorcio difícil o una experiencia amarga, eso no lo excluye de pertenecer puesto que ha dado el lugar para que otra pareja venga y también tenga lugar.

 

EQUILIBRIO ENTRE DAR Y RECIBIR:

 

Los padres ocupan el primer lugar y después van los hijos, sin embargo, esto no sucede entre las parejas, ya que es una relación entre iguales, es una relación en la que ambos se encuentran,  ambos dan y ambos reciben, tienen los mismos derechos y condición.
Todos los sistemas necesitan un constante dar y recibir. Este se regula por las necesidades de todos los miembros del sistema en búsqueda del justo equilibrio. el sistema está en busca de retroalimentación y de un equilibrio que lo sostenga.

Cuando recibimos algo, generalmente sentimos el impulso o necesidad de devolverlo, para compensar de alguna manera a la persona que nos lo ha dado. Este movimiento de dar y recibir juega un papel central muy importante en la vitalidad de nuestras relaciones. Cuando este intercambio se produce de manera amplia, positiva y equilibrada, nos sentimos cómodos, alegres, ligeros… Dar nos deja con sensación de plenitud y alegría. Cuanto mayor sea el intercambio, la relación será más profunda y con un mayor vínculo.

Extracto de Explicando a Bert Hellinger  – Angélica Olvera y Úrsula Stütz