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Entrevista para la revista Connection

ANDREA BRETTNER:
¿En qué medida los conflictos psicológicos se trasmiten de generación en generación?

BERT HELLINGER: Yo no pienso que los conflictos psicológicos se hereden. Mi observación es que en la familia existe algo como un saber compartido. Ese saber, ese conocimiento, abarca no solamente a los padres y los hermanos sino también a los abuelos, los tíos y tías. Además comprende también a personas con las cuales no tenemos lazos sanguíneos. – aquellos que dentro del sistema han hecho lugar para beneficio de otros, por ejemplo parejas anteriores de padres y abuelos. Dentro de este círculo existen algo así como implicaciones. Esto significa que alguien de una generación posterior queda implicado en los destinos de miembros anteriores. Este saber compartido cuida que en ese grupo nadie se pierda, por ejemplo, que nadie sea excluido. Si esto ocurre, esa persona será representada por un miembro posterior sin que éste lo sepa. Este procedimiento es inconsciente. La solución es que la persona excluida sea reintegrada y recupere su lugar en el sistema. Entonces desaparece la presión sobre otros miembros de la familia de repetir el destino del excluido.

La implicación se produce  entonces por causa de la exclusión.

Sí. Esa conciencia colectiva inconsciente, como yo también denomino a ese saber compartido, sigue determinadas leyes. Es posible leerlas en el efecto que ellas tienen en la familia. Una de ellas dice: “Todos tienen el mismo derecho a la pertenencia”. Por consiguiente, nadie puede ser excluido.

¿Tampoco las personas que han muerto?

Ellas actúan en el presente. La conciencia colectiva inconsciente abarca tanto a los vivos como a los muertos.
Supongamos que un miembro de la familia comete suicidio. ¿Qué riesgos produce ese hecho para las futuras generaciones? 

La experiencia de las constelaciones familiares es que la mayoría de suicidios se producen por amor y por implicaciones. Quisiera mostrarles un ejemplo muy extremo. Un médico pediatra me contó que su hijo de catorce años se había suicidado. Con anterioridad el joven había desparramado alimentos sobre la escalera y por eso el padre le había pegado. La noche siguiente el joven se colgó. El médico ya era un hombre viejo y esto lo agobiaba mucho. Una vez que salimos a caminar juntos él recordó que un par de días antes del suicidio su mujer había dicho en la mesa que estaba nuevamente embarazada. El hijo se salió de sus casillas y comenzó a gritar: “¡Ya no tenemos más lugar!”. El padre de pronto comprendió: Su hijo le hizo lugar al niño que vendría. Si analizamos este hecho de un modo superficial no podemos ser justos con él. Cuando alguien se suicida con frecuencia nadie quiere saber más nada de esa persona. Su suicidio genera miedo en los demás. Por lo tanto él es excluido. Y es justamente por esto que su destino repercutirá en la generación próxima o en la siguiente.

¿Cómo se soluciona este conflicto en la constelación familiar?

La solución es que se mire a quien se quitó la vida y se le diga: “Yo respeto tu decisión, no obstante tu seguirás siendo mi padre, mi madre, mi hermano, mi hermana…” De ese modo se asegura su inquebrantable pertenencia a la familia. Entonces nadie necesitará copiarlo y a partir de la implicación con su destino repetir su misma historia.

Para los descendientes la solución consiste en reincorporar a los fallecidos. De esa manera el riesgo de un nuevo suicidio dentro del grupo familiar se reduce notoriamente.

Exacto. En este sentido la constelación familiar es un método muy humano. Si se honra a miembros anteriores de la familia esto tiene un efecto benéfico en la propia alma.

O sea que a través de su método salen a la luz secretos familiares. ¿Cómo lo consigue?

Yo no necesito esforzarme. Yo hago que alguien con ayuda de representantes constele a los miembros importantes de la familia o de la familia de origen. Tan pronto como éstos están constelados, las personas sienten como las personas reales que ellos están representando. Ellos se comportan de una manera que por lo demás es extraña para ellos y de ese modo sacan cosas ocultas a la luz. Por ejemplo, cuando la madre mira al suelo, sabemos por experiencia que ella mira a un muerto. Entonces ubicamos a un representante para ese muerto frente a la representante de la madre. En el transcurso de la constelación el cliente que ha constelado se acuerda de algo que antes le estaba complemente oculto. De esa manera salen en la constelación familiar los secretos familiares a la luz.

¿Cómo director de una constelación actúa usted de modo intuitivo? ¿Por ejemplo, cuando pide que alguien en el rol de “muerto” se acueste frente a la madre?

Por experiencia sabemos que quien mira al piso ve un muerto. Para eso no es necesaria la intuición. Tampoco los representantes pueden comportarse como lo hacen en base a la intuición. Ellos se han identificado con las personas que representan sin saber porque. Y este es justamente el secreto de las constelaciones familiares. Se ven resultados que no es posible explicar. No obstante es posible trabajar con ellos sin necesidad de explicarlos.

¿Tampoco usted sabe como es posible que los representantes, sin saber nada de la familia, puedan representar tan bien su rol?

Yo no me lo puedo explicar, aunque pienso mucho sobre el tema. Tiene que haber algo de lo que todos de la misma manera formamos parte. Yo lo llamo “gran alma”. Esto es solamente un nombre. Yo percibo algo, pero no me preocupo de encontrar explicaciones precisas. Yo puedo trabajar con este método sin entender los trasfondos. Una manzana es sabrosa aún cuando no sepamos de donde viene

¿En qué reconoce usted como terapeuta la problemática fundamental en una constelación familiar?

Yo escucho lo que el individuo dice. Yo hago que me cuenten solamente hechos. Por lo general un par de frases sobre las personas importantes son suficientes. Yo dejo entonces que esas palabras repercutan en mí. Cada frase que se dice, cada persona que es nombrada tiene una fuerza diferente. Se nota en la energía, “¡Ajá, ahí hay algo!”. Cuando aparece algo así, con frecuencia el grupo permanece en silencio. Yo me oriento por la energía percibida y la intensidad de la fuerza. El resto se desarrolla por sí mismo.

¿Cómo se explica usted que la constelación familiar se haya convertido en un movimiento tan grande?

No me lo puedo explicar. Evidentemente es importante y ha ayudado a muchas personas.

La constelación familiar es un método que va al fondo de la cuestión. Quien lo utiliza tiene que estar familiarizado con él. Por ejemplo, no hay que tener miedo de la muerte o de aquello que salga a la luz. Tampoco miedo de lo que otras personas digan. Es necesario disponer de ciertas experiencias de vida y haber superado contingencias importantes. Pero también existen algunos que simplemente lo intentan. Yo no me resisto a ello. Pues un movimiento en el cual todos son perfectos no sirve para nada. El no podrá desarrollarse. Solamente porque existe ese polo opuesto donde algunos con liviandad utilizan el método y se dan de bruces, pueden los otros aprender y naturalmente también los clientes. Ellos aprenden que es necesario ser cuidadoso. Esto forma parte del movimiento. Por esa razón yo no intento ejercer controles o prohibir tal o cual cosa. En el conjunto también tienen su importancia. De lo contrario yo me comportaría como alguien que dice: “Yo soy dueño de la doctrina verdadera y ustedes deben seguirla”.

¿Para qué tipo de clientes es apropiada la constelación familiar?

Se percibe si un cliente está listo para la constelación y si su entorno, su familia le dan internamente el permiso de hacerlo. Si el cliente teme que la constelación tenga graves consecuencias para su familia o cuando él tiene miedo de que alguien pueda enojarse con él, en ese caso él es en su alma todavía un niño. Yo tengo que respetarlo. En un caso como ese yo no trabajaría con él. También existen problemas que no pueden ser resueltos por la constelación familiar

Señor Hellinger, muchas gracias por esta conversación.