Solo (allein, en alemán) significa: separado de todo lo demás; solo consigo mismo.

Aquel que está solo ya no tiene conexión con nadie.

Felizmente ese estado en general es de corta duración. Nadie puede llegar al mundo y sobrevivir en él estando solo de esa manera.
La palabra solo = allein es una combinación de todo (all) y uno (ein). Si observamos a cada una de esas palabras separadamente, obtenemos para la palabra allein (solo) un sentido diferente, mucho más profundo. Podríamos interpretarlo como mit allem eins o sea “ser uno con todo”.
De esa manera, el empleo de la palabra solo (allein) sería lo contrario de lo habitual. Sigo hilando esto, sin la pretensión de comprender las conexiones en su profundidad. En latín solo sería solus.
Solus contiene la palabra sol, que en latín es la palabra para sol.

Para nosotros el sol es el centro alrededor del cual gira todo. Atrae todo lo que le pertenece y lo mantiene en su órbita. De él depende toda vida en la tierra. Sin él, se acaba.
¿Vive también el sol, nuestro centro, si toda la vida vive de su luz y de su calor? ¿O es independiente de toda vida, completamente solus, completamente solo? ¿Solus, aquí, significa menos? ¿O significa algo? ¿Algo que todo aquello que está por debajo de él, eso que el sol ilumina y calienta, lo deja infinitamente atrás, sin que nada tome posesión? Ya que algo que se le acerque demasiado ¿puede continuar viviendo y estar como algo individual? Por lo tanto solus también significa singular, que no puede ser comparado con nada.

Si nos sintonizáramos con esa singularidad, nos volveríamos “todo-uno” (all-ein) de manera tal que su singularidad nos absorbería y nos llevaría y nunca más estaríamos solos. Sobre todo ya que lo demás debe ser “todo-uno” (all-ein) junto con él, porque tiene su existencia a partir de él. Junto con él, al mismo 20 tiempo, somos “todo-uno” (all-ein), con todo lo demás; y junto con él logramos esa unidad en la cual toda separación, todo lo doloroso de estar a solas, ese estar conectados desde otro lugar y ese volvernos uno con él,
“todo-uno” (all-ein) con amor.

Bert Hellinger – Libro: Plenitud la Mirada del Nahual