La Noche Oscura

Algunos dudan en reconocer este camino porque estas imágenes provienen del misticismo. En Occidente, la Filosofía se separó en gran parte del misticismo, como si el misticismo tuviera más que ver con la fe, y no tanto con una experiencia humana universal, un camino humano universal de percepción.

Pero esto no siempre ha sido así. Muchos de los primeros filósofos europeos eran místicos en el sentido anterior de la palabra, como Heráclito o Platón o Plotín.

¿Qué significa “noche del alma” en términos prácticos?
Es el primer paso hacia el vacío, hacia el no ver, hacia el no oír, hacia la pausa en la quietud como una preparación para el recuerdo. Solo cuando los sentidos se hayan calmado en quietud y hayan entrado en la noche, solo entonces nuestro espíritu podrá volverse hacia el todo de acuerdo con todo, sin necesidad de excluir nada.

Pero aun así, el espíritu está inquieto y ocupado con muchas cosas. El espíritu, también, encuentra la calma en la noche, donde nada distrae, donde descansa en la simplicidad, serenamente permanece en la unidad. La “noche del espíritu” es el segundo paso de la recolección.

Todavía hay deseo, el deseo de muchas cosas, el movimiento hacia lo que anhela y lo que desea. Retirar el deseo de lo que quiere y también de lo que teme, esa es la tarea de la “noche de la voluntad”.

Solo entonces nuestro espíritu encuentra una verdadera calma y nuestros sentidos se quedan realmente quietos. Solo en la “noche de la voluntad” estamos completamente centrados en algo oculto, orientado a nada más, en expectativa de calma que puede revelarse de alguna manera, movernos, trabajar a través de nosotros.

Este camino hacia la memoria es un camino filosófico. Es filosofía aplicada. Solo en este camino nuestro espíritu alcanza esta resonancia profunda con el poder primario que abre una puerta al conocimiento esencial, a la sabiduría. Aquí se invoca nuestro amor más profundo, aquí encuentra satisfacción.

Bert Hellinger – “La verdad en movimiento”