La jerarquía.

Vuelvo a hablar de los órdenes de la conciencia colectiva y diré algo sobre el segundo orden que está al
servicio de la conciencia y que intenta restaurarla cuando es herida.
Ese orden expresa que cada individuo del grupo debe y necesita asumir el lugar que le pertenece de
acuerdo con su edad. Eso significa que aquellos que vinieron antes tienen precedencia con relación a los
que vinieron más tarde. Por ello lo padres tienen precedencia sobre los hijos y el primer hijo tiene
precedencia sobre el segundo. Por lo tanto, cada uno tiene su propio lugar, que le pertenece solamente a
él. Con el transcurso del tiempo, uno se traslada de abajo a arriba dentro de la jerarquía hasta crear su
propia familia y dentro de ella inmediatamente asume con su pareja el primer lugar.

Aquí se impone además otra jerarquía, una jerarquía entre las familias, por ejemplo, entre la familia de
origen y la nueva familia. Ahora la nueva familia tiene primacía sobre la antigua.
Este orden también es válido si uno de los padres durante el matrimonio tiene una relación con otra
persona de la cual nace un niño. Con ello se crea una nueva familia, que tiene prioridad en relación a la primera.

La familia posterior no anula el vínculo con la anterior, así como una nueva familia no anula el vínculo con la de origen. Sin embargo, tiene prioridad en relación a ella.

– La violación de la jerarquía y sus consecuencias: la jerarquía es violada cuando alguien que llegó
después quiere asumir una posición superior a la que le corresponde dentro del orden jerárquico.
Esa violación del orden jerárquico es en realidad, como se sabe, el orgullo que precede a la caída.
Las violaciones más frecuentes de la jerarquía las observamos en los niños. En primer lugar cuando ellos se elevan por encima de los padres; por ejemplo, cuando se sienten mejores que sus padres y se comportan como si lo fueran, se trata de una violación de la jerarquía sin amor.
Esta jerarquía es violada sobre todo cuando el niño quiere asumir algo que corresponde a sus padres, por ejemplo, cuando enferma en lugar de ellos y quiere morirse. Entonces la jerarquía es violada con amor.

Sin embargo, ese amor no protege al niño de las consecuencias que tiene su transgresión del orden.

Lo trágico de ello es que el niño transgrede el orden con buena conciencia. Es decir, bajo la influencia de
la conciencia personal el niño se siente especialmente inocente y bueno al realizar esa transgresión.
Esto significa también que a través de ella se siente perteneciente de una manera especial.
Por lo tanto, aquí esas dos conciencias se oponen. La jerarquía que impone y protege la conciencia colectiva es violada en sintonía con la conciencia personal. Aquí la conciencia personal impulsa a alguien a transgredir ese orden y sufrir las consecuencias de esa transgresión.

¿Cuáles son las consecuencias de esa transgresión?
La primera consecuencia es el fracaso.

La persona que se coloca por encima de sus padres, sea con amor o sin amor, fracasa. Esto es válido no solamente dentro de la familia sino también en otros grupos, por ejemplo en organizaciones. Muchas organizaciones fracasan a causa de conflictos internos en los que una persona que se ha incorporado últimamente o un departamento creado posteriormente se colocan por encima dentro de la jerarquía de otra persona o de otro departamento que tienen precedencia.

En verdad, el fracaso como consecuencia de una violación de la jerarquía es la muerte. El héroe trágico quiere asumir algo por aquellos que le precedieron. Pero él no sólo fracasa: él muere. Vemos algo semejante en los niños que cargan con algo, queriendo asumir aquello que corresponde a los padres. Estos niños se dicen internamente: “mejor yo que tú”. ¿Qué es lo que está realmente contenido en esa frase? Esa frase significa “yo me muero en tu lugar”.
La jerarquía es el orden de la paz. Está al servicio de la paz en la familia y en el grupo. Está, al final, al servicio del amor y de la vida.

El ALCANCE
¿Hasta dónde alcanza la conciencia colectiva? 

¿Solamente pertenecen los muertos a quienes conocemos?
¿O esa conciencia quiere traer de vuelta también a los excluidos de muchas generaciones atrás? ¿Quizás hasta a nosotros mismos cómo éramos en una vida anterior? ¿Quizás esté al servicio de un movimiento cósmico para el cual nada que haya existido puede quedar perdido?

¿Violamos nosotros esa jerarquía a través de nuestra creencia en el progreso, como si fuéramos mejores que nuestros antepasados, Como si fuéramos superiores a ellos?

¿Qué es lo que acontece con nosotros si no nos posicionamos internamente en el lugar adecuado para nosotros, humildemente, en último lugar? ¿Si incluimos en nuestro presente a todos aquellos que fueron excluidos sin importar cuáles fueron los motivos y a aquellos que necesitaron morir antes de haber cumplido su tiempo completo junto a aquellos otros a quienes aún les queda tiempo, entonces no estaremos nosotros también completos?

Bert Hellinger