Las deudas y culpas familiares

Las familias son un sistema, lo que ocurre en generaciones anteriores tiene repercusión en las generaciones posteriores, por efecto de la ley que rige a los sistemas.

Estar sintonizado con una deuda familiar implica una sensación de “culpa o de deber” que aveces tenemos las personas, esto puede estar relacionado con un sentimiento que era de otro y que lo captamos y lo expresamos, otras veces con deberle un reconocimiento a alguien de nuestra propia familia, que quedó excluido. En todos los casos se “debe” algo.

homeless-844206_1920Estamos sintonizados con una deuda familiar, cuando repetimos destinos, fechas, hechos graves que sucedieron antes, en otras generaciones. También algunos sienten que deben algo todo el tiempo, sienten culpa por tener felicidad.

Esta sensación de “deber” puede sentirse diferente en cada individuo, y tiene que ver con los mitos que pertenecen al propio sistema familiar. Este mito mantiene unido a los miembros de la familia a través de algo ilusorio, nos impone la forma en que debemos ser fieles: por ejemplo, si en una familia todas las mujeres se quedan viudas, mi manera de ser fiel a este mito que dice que la mujer es la fuerte y el hombre es débil o es el que se va, va a ser imitando los destinos de las mujeres que me precedieron.

La conciencia colectiva está construida por imágenes arcaicas, que impregnan las reglas de cada sistema familiar y generan sus mitos. Y esto no es inmodificable, podemos cambiar la imagen que tenemos instalada desde siempre en nosotros, hacia una nueva imagen, un nuevo mito, y así liberar más nuestro destino. Esto se realiza a través de un ejercicio muy simple:

Cierro los ojos y me conecto con la sensación de culpa o de deuda, (si es que la tengo), intento visualizar que estoy parado en el medio de un bosque, o de un campo, o el lugar que me resulte más fácil imaginar. Entonces espero a ver quién aparece… puede ser alguien que conozca o no, no importa la edad de la persona, pueden ser varias o una sola. Lo/la miro detenidamente a los ojos y le digo:

– “Te doy mi reconocimiento por todo lo que diste a este sistema”. Espero a que esta frase cale hondo en mi hasta sentir que algo en el interior de uno se desprende y va hacia al ancestro. Si hace falta, hago una reverencia. Es importante esperar el tiempo necesario para ve que eso se desprende de uno y va hacia al ancestro, como algo que uno le da.
Vuelvo a mirarlo y le digo:

-” Ahora la deuda queda saldada. Y podés seguir hacia tu destino, y yo sigo por el mío.”

Las deudas familiares son deudas del propio sistema consigo mismo y con otros sistemas familiares.
Hay una deuda en la familia sin saldar, cuando se ven:

– Exclusión de un miembro de la familia por haber hecho algo contrario a las reglas del grupo:

boy-1226964_1920 Alguien hace algo malo y es excluido por esto. Este que hizo algo malo tiene entonces una deuda contraida con otros. Luego los descendientes perciben que deben algo a alguien y sienten culpa sin razón aparente (expiación de culpas de otros). Lo que se debe realmente es un reconocimiento al que fue excluido, dejando con él la deuda que le pertenece.
– Exclusión de un miembro de la familia porque sufre un destino especial:
Alguien sufre un destino difícil en la familia, entonces el sistema tiene que compensarse. Si nadie le reconoce a éste que sufrió, todo lo bueno que igual dio a la familia, y no se lo mantiene presente porque su destino fue doloroso para el resto, entonces después más adelante alguien vuelve a repetir el destino, por ejemplo. Se soluciona cuando esta persona es reconocida y se la valora por lo que dio.
Hay una película que se llama “Quédate a mi lado” de Susan Sarandon y Julia Roberts. Susan hace de la primer esposa de un hombre con el que tiene dos hijos. Julia es la nueva mujer de este hombre. Susan contrae cancer y se está muriendo. Julia entonces hace algo poco común, se acerca a ella y le reconoce todo lo que es y lo que dio como primer mujer de su actual marido. Si no lo hubiera hecho eso, queda como “pendiente” en el sistema para que alguien luego lo haga, y si nadie lo hace, aparecen síntomas en generaciones posteriores.
Virginia Riccio