Celos

María Dolores Paoli

 

Muchas personas creen que el sentirse celadas es que es un indicativo de amor Que mientras más las celen más las/los quieren!

Los celos son las emociones, pensamientos y acciones que afloran cuando se cree que una relación significativa está siendo amenazada por un o una rival. Es la incomodidad que se siente cuando se percibe la amenaza de que se va a perder una posesión. Según el psicólogo Otto Fenichel, las personas celosas son aquellas que “no son capaces de amar sino que necesitan sentirse amados”.

Para sentirse celosa, la persona debe de tener una expectativa de una lealtad exclusiva sobre la otra persona o situación. Detrás de los celos se encuentran un conjunto de emociones como, odio, ambición, inseguridad, orgullo, temor, rabia hay un juicio implícito de deslealtad, injusticia, duplicidad, al igual que hay un sentido de posesividad, territorialidad y exclusividad. Los celos se expresan más en relaciones donde ha habido inversión de tiempo, entrega emocional , sexual, donde hay un riesgo de pérdida de valor bien sea de la otra persona o de sí mismo. Sin embrago, los ingredientes que constituyen la reacción celosa individual cambian de acuerdo a las experiencias, valores, circunstancias y marco cultural de la persona.

La intensidad de los celos es el termómetro del apego a esa persona. Mientras más severos son los celos, mayor es la incomodidad. Las sensaciones que acompañan a los celos son ansiedad, temor, rabia manifestadas en un aumento de adrenalina y si son más intensos se puede llegar a sentir nauseas, mareos. Aunque la reacción de celos es dolorosa, ésta se manifiesta como protección de sentir un mayor dolor o incomodidad al rechazo, abandono o humillación. La incomodidad proviene de un sentido de peligro, de riesgo a ser herido., de perder al ser amado, de perder prestigio. Una persona muy celosa no tolera cuando su amor quiere crecer, aprender, pulirse, tener más éxito. Lo percibe como posibles amenazas y comienza a manifestar desconfianza, a hacer acusaciones y puede llegar a abusos violentos verbales y/o físicos.. La posesión que desean retener no es el amor sino su propia estima que se encuentra debilitada. Por ello, en la base de los celos se encuentran una minusvalía y falta de integridad, un sentido de inferioridad. Las personas que se sienten bien consigo mismas, que tiene confianza en sí mismas y muestran seguridad emocional no llegan a manifestar celos patológicos.

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La manifestación más común en los celos es sentir que la o el rival es más capaz y por ello no está en capacidad de mantener a la persona a través de su propio mérito de ahí que manipula, intimida, vigila, abusa. Piensa “Puede ser que no pueda mantener tu amor, pero te vigilo de forma que no tengas oportunidad de dejarme”. A la persona sentirse inadecuada busca seguridad a través de la aprobación superficial de otros. Para obtenerla, observa lo que les gusta a los demás y se comporta de acuerdo a ello. Se concentran en la apariencia y las posesiones materiales bajo la creencia de que esto les va a obtener la admiración de los demás. Trata de ser respetada y amada por lo que tiene porque duda de que puede ser amada y respetada por lo que es.

Hay ideas erradas que se asocian con los celos:

1) Pensar que demostrar celos es indicativo de amor. Muchas personas tratan de provocar celos en sus parejas para medir si aun los o las quieren. Los celos no son una señal de amor al igual que la obesidad no es indicativa de ser una buena cocinera. Las personas celosas están más concentradas en sí mismas y no en el amor hacia la otra persona.
2) Pensar que los celos se restringen a la competencia sexual heterosexual. Los celos se dan en todas las interacciones tanto de sexo opuesto como del mismo, entre hermanos, hacia padres, maestros, amistades, parejas. La activación del celo no es la sexualidad sino la atención, la demostración de afecto como medición de amor.
3) Pensar que los celos son equivalentes a la envidia. La diferencia radica en que la envidia se basa en el deseo de obtener algo que le pertenece a otra persona. Los celos, en cambio, se basan en el deseo de mantener algo para que no se lo quite otra persona. La envidia es más motivada por posesiones materiales o talentos personales mientras que los celos se concentran más en lo que esas posesiones o talentos puedan brindar (afecto, atención, reconocimiento de los demás). Los celos se activan más con lo que significan las cosas, la envidia se concentra más en el objeto en sí. Una persona puede sentir celos y envidia simultáneamente porque las dos emociones tienen como raíz la inmadurez, el temor, la privación y la incapacidad de compartir.
4) Pensar que los celos son solamente negativos. No todos los celos son patológicos. Hay celos normales necesarios para la sobrevivencia. La función de los celos es activarnos a hacia la movilización, desarrollar alerta, ponernos en contacto con nuestras necesidades, revisarlas, satisfacerlas o sustituirlas. Es la campana que nos está indicando que aun hay trabajo interno que desarrollar para llegar a ser verdaderos hombres y mujeres cambiando nuestra percepción de los hechos para enfocarnos en cultivar el verdadero amor.

Los celos tienen su origen en la infancia Los celos provienen de una inseguridad, de una baja autoestima y de un gran temor a ser abandonada (o) no del verdadero sentido del amor. Se activan con la competencia de que alguien les va a quitar algo y de que si no lo tienen van a ser menos, y manifiestan un conjunto de sensaciones como: minusvalía, baja autoestima, cambios de humor, necesidades no resueltas, invalidación de sentirse amado o amada por una comparación inadecuada que puede ser física, emocional, social. Ejemplo:
“Ella es más bonita que yo, tiene mejor cuerpo por lo que le llama más la atención” la persona en este caso, siente que el atractivo de la otra persona abona un potencial rival, activando la duda de sus cualidades (baja autoestima)

En un estudio de la socióloga Ira L. Reiss, publicados en su libro “Journey to Sexuality”, se presenta evidencia de que existen celos sexuales de alguna forma en todas las sociedades humanas. Aun en sociedades polígamas como la esquimal, hay distinción entre el compromiso sexual y el taboo sexual de estar envuelto íntimamente con múltiples parejas. La sexualidad simboliza el vínculo marital que está relacionado con expresiones de amor, de deber, de placer, dentro de la mayor intimidad.