reflejo

Solo viéndome en el otro completo la mirada de mí mismo. No puedo verme la espalda, ni siquiera el propio rostro, para esto preciso de algo que me refleje. Muchas veces, el otro hace de mi espejo perfecto, pues me muestra aquello que no puedo o no quiero ver.

Si queremos conocer aquellas facetas que están en nuestro interior, y operan silenciosamente en nuestros actos, entonces habrá que percibir cómo está mi alrededor. Si eres padre, por ejemplo, en la relación con tu hijo, en su carácter, sus cualidades, aquellas que amas y admiras, y aquellas que intentas cambiar y que, incluso, te avergüenzan, en todo estás reflejado. Todo habla de lo que eres. Por eso duele, por eso no queremos ser responsables de ello. A menudo abusamos de nuestro poder, culpando a los niños por sus acciones, en vez de animarnos a reconocer que aquello que veo también habla de mi.

Si quieres que algo afuera cambie, si quieres realmente ayudar a tu hijo a salir de alguna situación, mi consejo es “deja que te duela, ese dolor es la fuerza de tu sanación. Sin culpa, solo con responsabilidad, reconoce que ahí, en lo que ves, estás tú. Eres capaz de salir de ello, así que ingresa y transfórmalo.”

Arrastramos dolor que cargan nuestros hijos; y ellos, seres puros si los hay, están ahí con su total inocencia invitándonos a sanar. Si limpiamos la memoria emocional y la dejamos ir, ellos se liberarán también y volverán a estar nuevamente en armonía.

Amado hijo, que eres quien soy yo: lo siento, perdóname, gracias, te amo

No eres un mal padre por ver a tu hijo atravesando un problema, una situación compleja o difícil de resolver.  Probablemente también tú has estado repitiendo algo aprendido alguna vez. Así como los niños reciben todo lo que somos, nosotros lo hemos hecho con nuestros padres, y ellos con los suyos, y así sucesivamente. Quién sabe hace cuánto se viene repitiendo un mismo patrón pero con distintas personas participando en él.

Sencillamente la invitación es aplicar una vieja técnica de sanación  que es altamente efectiva por operar desde el amor y la aceptación, hasta llegar al subconsciente, zona donde residen las memorias que pueden estar obstaculizando un desarrollo saludable de la vida.

Corregir o enmendar un error.
Todos nuestros pensamientos, emociones, palabras, acciones y hechos pasados y presentes forman parte de nuestra memoria consciente e inconsciente, y comandan nuestra vida.
Estamos generando constantemente situaciones que representan nuestros aspectos escondidos, o aquellos que están a la vista.

Por eso, en primera medida, esta técnica nos ayuda a ver que somos responsables de todo lo que sucede a nuestro alrededor, porque de alguna manera estamos participando de ello.

Reconoce primero que lo que ves es parte de tu información, de tu memoria también. Es tu creación. Y, en vez de rechazarlo o sentirte víctima de ello, sácalo de la sombra e intégralo a ti.

Autora: Nancy Erica Ortiz