3 Miradas – La Maternidad Bajo la Lupa

Tres Miradas. La maternidad bajo la lupa.

Los hijos y su felicidad son temas prioritarios para las mujeres. Tres especialistas en la materia opinan sobre los efectos positivos de educar con pautas, valores y la dosis justa de temores.

¿Por qué creemos que no vamos a hacer con nuestros hijos lo que hicieron nuestros padres con nosotros, y muchas veces terminamos haciendo lo mismo? 

Muchas veces, desde la moral se juzga insuficiente, inconveniente o insatisfactorio algo que nuestros padres hicieron con nosotros, y se planea hacer exactamente lo contrario. Como si dijéramos”no voy a hacer sufrir a mis hijos como me hicieron sufrir a mí”. Este desafío, que da fuerza y engrandece, es una trampa terrible, porque implica soberbia e ingratitud. Y atrae lo que queremos evitar. Hay una conciencia sistémica inconsciente, y prevalece una lealtad inconsciente: somos absolutamente leales a nuestros padres, aunque vivamos la ilusión de enfrentarlos y superarlos.

¿Es necesario dejar de ser hija para poder ser una buena madre? 

Es necesario terminar de ser hija, en el sentido de haber “tomado” íntegramente a nuestra madre, su destino, su forma de ser, lo fácil y lo difícil, todo lo que nos dio y nos hizo. Si no se puede dejar el pasado allí donde pertenece, en el pasado, no se puede estar disponible para construir en el presente.

¿Las mujeres debemos “cortar el cordón” con nuestra madre para poder cumplir bien con la función materna? 

No hay que producir ningún  “quiebre”, sino generar una gratitud y una continuidad. Para estar libre hay crecer tomando y agradeciendo. Cuando uno “tiene” madre, puede apoyarse espiritualmente en ella, con su amor en el corazón y el reconocimiento en cada célula. Así uno puede dar a los hijos para que ellos a su vez tomen, y devuelvan hacia delante. Así transcurre la vida. Siempre que tomemos somos capaces de dar.

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¿Cómo se revierte una mala relación entre madre e hija durante la adultez, y cómo repercute en la futura maternidad? 

Parece complejo pero es fácil. Es sólo una operación del corazón, del alma, un acto espiritual. Uno mira a la madre, le agradece, seca los juicios, y un camino que parecía más largo que la propia vida de repente se vuelve un atajo tan corto como la distancia entre la cabeza y el corazón. Así es como uno mejor se prepara para la maternidad.

¿Es fundamental tener una buena relación con la madre para poder tener una buena relación con los hijos? 

Es fundamental tener una buena relación con la madre para cualquier cosa en la vida. Si no tuvimos la suerte de disfrutar a nuestra madre porque murió o se ausentó o nos maltrataba, lo mejor que nos puede pasar es que aprendamos a “tomar” a esa madre que fue, agradeciendo lo que nos dio, sin quedarnos atados a lo que faltó. Así estamos libres y sanos para tener una buena relación con los hijos.

¿Es posible curar, a través de los hijos, una mala relación con la madre? 

Por el contrario, es posible cargarles a los hijos una mala relación con la madre. Ellos la padecerán y les pesará. Será lo que les toque y a lo cual deberán decir “sí” para crecer y desarrollarse, aunque no hayamos hecho lo más sencillo, que es reconciliar e integrar, con humildad y respeto.

¿Hay madres buenas y malas? 

No son malas o buenas, son. Y son perfectas para todo aquel capaz de decir “es la mía, es la mejor”, porque soy como soy gracias a ella; si fuera hijo de otra, no sería yo. Si la niego, me niego. Si la amo, me amo.

Entrevista a:
Delfina Link